Martín Fierro
El Libro se divide en dos partes, una Primera Edición "El Gaucho Martín Fierro", la cual José Hernández comienza a escribir en el año 1872, y una Segunda Edición, "La Vuelta de Martín Fierro" que la comienza en 1879.
Resumen de la
Segunda Parte
La vuelta de Martín Fierro
Capitulo 1:
El relator pide silencio porque va a
demostrar que a su historia le faltaba lo mejor. El explica que uno
viene como dormido cuando vuelve del desierto, que había recibido la
facultad para el canto y que tanto el pobre como el rico le han de dar
la razón.
Capitulo 2:
Fierro, tristemente, va recordando a su
familia y a su pago, y en ocasiones se tira entre los yuyos a llorar por
ellos. Recuerda también que se dirige al desierto con Cruz, y llegaron a
unos toldos de salvajes. Cuando estos los vieron a Cruz y a Fierro se
armo un tremendo alboroto y los rodearon. Los gauchos pensaron que
morirían, pero en eso llego un indio que les dijo que su salvación se la
debían a un cacique, y que ellos iban a quedar cautivos. Como el indio
era muy desconfiado, los pusieron separados bajo vigilancia.
Capitulo 3:
Fierro no pudo hablar con Cruz por dos
años, pues recién al cabo de ese tiempo el cacique los dejo vivir
juntos, y estos se fueron a la orilla de un pajal. Como el alimento no
abundaba por mas empeño que se hiciera, semejante ejercicio hacia
diestro al cazador, que tenia que comer cualquier animal.
Capitulo 4:
Fierro explica que antes de aclarar el
día, el indio empieza a aturdir la pampa con su rugir, y a veces, sin
que el y Cruz sintieran nada se largaban a invadir. Cuenta que para
realizar el malón, se procuran los mejores caballos y van con lanza
sola, varios pares de bolas y nada mas, para no fatigar al caballo. Es
cruel el indio y odia al cristiano. El peso del trabajo lo dejan a sus
mujeres, pues ellos son ladrones, pero viven en miseria que causa
horror.
Capitulo 5:
Cuando la invasión regresa, los indios
traen miles de cabezas de vacas y yeguas y negocios enteros que han
saqueado. Luego se reparten el botín con igualdad y cada indio va a su
toldo. Cuando el hombre es mas salvaje, trata peor a su mujer. La mujer
pronta esta para servir a un desgraciado, pero tiene corazón de madre.
El indio no tiene cariño a nadie ni sabe lo que es amar, y eso se
refleja cuando matan a sus mujeres sin tener compasión.
Capitulo 6:
Paso el tiempo y ellos seguían
solitarios. De los indios sanguinarios no tenían que esperar, aunque el
que los salvo cuando llegaron era mas hospitalario. Este les regalo dos
caballos y a veces los fue a ver, aunque Fierro deseaba que jamás lo
hubiera salvado. Al cabo de un tiempo, apareció la viruela negra y
empezaron a morir los salvajes. Cruz y Fierro, por esto, tenían ganas de
volver a sus pagos, pero como el indio que los salvo enfermo, decidieron
ir a su lado a cuidarlo. Pero murió a los pocos días y Cruz también
enfermo, muy grave, y antes de morir le pidió a Fierro que si volvía,
busque a su hijo. Tuvo un terrible desmayo y murió.
Capitulo 7:
Fierro sepulto a su amigo y humedeció
aquel terreno con su llanto. Escuchaba a cada rato a Cruz que lo
llamaba, y no encontraba consuelo que ir al suelo al lado se su
sepultura. Allí pasaba las horas pensando en su mujer, sus hijos, su
pago y su amigo. Como escucho unos quejidos se aproximo a ver que era y
descubrió que era una cristiana llena de sangre que un indio había
herido con su rebenque.
Capitulo 8:
Supo después que ella llevo una comitiva
de indios pampas a su partido, mataron a a su marido y se la llevaron
cautiva. Tenia un hijito a su lado. Cuando estos crecían, los indios lo
vendían o los cambiaban por potros. Ella trabajaba para una india, pero
un dia la hermana de esta falleció y le echaron la culpa a ella por
brujería. El indio la saco al campo y la obligo a que confiese su
brujería, pero como la cautiva no dijo nada, degolló a su hijo.
Capitulo 9:
De ella habían sido los lamentos que
Fierro escucho. Cuando el indio lo vio saco sus boleadoras y el gaucho
su facón. Se miraban mutuamente, desconfiando uno del otro, hasta que el
salvaje se le vino encima y le tiro las boleadoras, que solo rozaron a
Fierro, quien le tiro una puñalada, pero el indio la esquivo, y el
gaucho se enredo con el chiripa (poncho colocado en forma de pañal y
prendido con alfileres ceñido con la faja y a veces el tirador o rastra,
que utilizaba el aborigen y el gaucho) y cayo. El indio se le puso
encima y cuando le estaba por pegar, la mujer lo empujo quitándoselo de
encima a Fierro. Siguen peleando pero el indio se resbala con el cuerpo
del chiquito degollado y cae, y el gaucho aprovecha para hacerle un tajo
y luego otro con el que lo mata.
Capitulo 10:
Se subieron, Fierro y la cautiva, a los
caballos y se fueron del lugar. Luego describe la forma en que los
salvaje domaban potros. Decidió ir sin rumbo. Varias veces no comieron o
comieron carne cruda, y en otras con raíces se mantuvieron. Hasta que,
después de mucho sufrir, alcanzaron a divisar una sierra y luego se
dirigieron a una estancia, en donde se despidió de su compañera.
Capitulo 11:
Al acercarse a otra estancia, se
encontró con un viejo amigo. Este le contó que el juez que lo buscaba ya
había muerto; le dice que ya todos sus crímenes habían quedado en el
olvido y que el gobierno no lo buscaba. Fierro reflexiona que por culpa
del Juez había perdido diez años, que no son pocos para quien ya llega a
viejo. Se entero que había una carrera de estancieros y se fue para ahí.
Estos, después de reconocerlo le contaron que su mujer había muerto en
la miseria. Y mientras tomaba unos tragos se consoló al encontrarse con
sus dos únicos hijos que le cuentan sus historias.
Hijo Mayor de Martín Fierro
Capitulo 12:
LA PENITENCIARIA: Cuenta su soledad y la
pobreza en la que vivia. Trabajo como peón con un patrón que hacia su
vida un calvario. Pero un día mataron a un boyero y lo culparon a el sin
tener nada que ver, y el y dos mas fueron a la cárcel. En tal terrible
soledad, oye el latido de su pecho y piensa en su madre, padre y
hermano. Cuenta que por más fuerte que sea el hombre, también sufre,
gime, llora y calla metido en aquel infierno. Lamentaba también el no
haber aprendido a leer, y sufrió mucho al ver que a otros presos los
visitaban sus familias y a el nadie. En la cárcel no se permitía hablar,
ni matear, ni cantar, ni fumar. Luego les pide que guarden en su memoria
lo que les acaba de decir, pues sino tendrán que sufrir mucho si no
creen en su verdad.
Hijo menor de Martín Fierro
Capitulo 13:
Cuenta que vivió diez años entre
extraños, hasta que lo encontró una tía que le dio todo (cuidado,
cariño, etc.) y lo nombro heredero de los bienes que tenia. Al fallecer
la vieja, heredo todo, pero como era menor el Juez le confisco la
herencia hasta que sea mayor. Le nombro un tutor y paso al cuidado de
este.
Capitulo 14:
El juez trajo a un viejo medio cimarrón
(salvaje), muy renegado y muy ladrón que lo llamaban Vizcacha. Andaba
rodeado de perros que eran todo su placer. Carneaba noche a noche alguna
res (vaca, chancho, etc.) en el pago dejando allí el rezago, alzaba en
ancas el cuero, que se lo vendía a un pulpero por yerba, tabaco y trago.
Le tenía rabia a las vizcachas. -"Cuando el juez me lo nombro tutor me
dijo que era un señor, me iba a enseñar a trabajar y darme la educación,
pero en realidad era todo lo contrario. Vizcacha, según un amigo mío,
mato a su mujer de un palazo porque le dio un mate frío. Soñaba siempre
con ella y decía que ella desde el mismo infierno lo estaba llamando a
gritos."-
Capitulo 15:
-"Solo me aconsejaba cuando estaba
borracho."- Le decía que se haga amigo del juez y nunca le lleve la
contra; que nadie le tenga envidia; y que si buscaba vivir tranquilo que
no se case. Le aconseja que es necesario llevar armas. Luego de estos
consejos se quedaba dormido por la borrachera.
Capitulo 16:
-"El viejo vizcacha cayo enfermo y
empeoraba. Entonces le traje una curandera a ver si mejoraba. Al verlo
dijo que tenía un tubérculo y no le dio mucho tiempo de vida. Vizcacha
le pedía a gritos al diablo, que se lo llevara al infierno. Cuando ya no
pudo hablar mas, le ate una campana en la mano. Pero al poco tiempo
falleció."-
Capitulo 17:
-"Cuando lo vi muerto, le cobre un miedo
terrible. Llame al alcalde y a tres o cuatro de sus vecinos. Los vecinos
le pedían a Dios que le perdone todo lo que había hecho. Sus amigos
comienzan a contar las maldades que hacia, como escupir asados ajenos.
Esta costumbre se la quito un mulato desertor que le llamaban barullo,
quien una noche, luego de escupir el asado Vizcacha, le largo una
puñalada, pero el viejo gano la puerta y se fue."- Luego el alcalde
comenzó a registrar la casa. Encontró lazos, cabrestos, coyundas,
maniadores, una punta de arriadores, cinchones, maneas, torzales, una
porción de bozales, un montón de tiradores, y unas cuantas cosas más.
Pero las personas allí presentes empezaron a reconocer cosas,
supuestamente suyas, y a llevárselas. Cuando se fueron todos, el juez le
dijo al huérfano que "el iba a ser el heredero y el que se haría cargo
de todo", aunque lo que había quedado eran todas porquerías.
Capitulo 18:
-"Al verme solo con el finado (muerto) y
los perros me puse a llorar a gritos. Me saque el escapulario y se lo
colgué a mi tutor. Mientras tanto, los perros, para aumentar mi miedo y
mi tormento, se pusieron a llorar. Agarre lo que era mío y me fui.
Después me entere que esa tarde vino un peón y lo enterró. Pero al otro
día amaneció con una mano afuera, y según el enterrador, que se la había
comido un perro. Por mucho tiempo no pude saber lo que me pasaba. Todas
las noches soñaba con viejos, perros y guascas (látigos)."-
Capitulo 19:
-"No volví por lo del juez, por miedo a
que me nombre a otro tutor. El juez me había prometido que cuidaría de
mis cosas hasta que tenga 30 años y sea mayor de edad. Viví por ahí y
fui victima del más desdichado amor con una viuda. Fui a ver a un
adivino para ver si me curaba de todos esos males que me habían
ocurrido, y me dijo que me habían hecho daño en un mate y me habían
querido embrujar, y me paso una pluma de avestruz. Me dijo que la
causante de esto había sido la viuda y que probara una receta, pero esta
no curo mis males. Me dio otra pero tampoco funciono. Finalmente me dijo
que le corte tres motas a un negro y que las hirviera en leche. Pero
como ninguna funciono, me fui a ver al cura y este me dijo que la viuda
no se podía casar por que se lo había prometido a su marido moribundo, y
que entonces me aleje de la mujer. Pero el cura le dijo al juez que yo
era un cabeza dura y no tenia compostura, y este me echo a la frontera"-
Capitulo 20:
Martín Fierro y sus dos hijos festejaban
el reencuentro. En ese momento, vino un mozo forastero que venia de la
frontera y les pidió la bendición. Les dijo que el nombre de Picardía
era lo único que llevaba y para contar su historia a todos les pedía
licencia, diciéndoles que enseguida iban a saber quien era. La gente se
puso atenta y Picardía comenzó a cantar.
Picardía
Capitulo 21:
-" Me quede huérfano y no pude conocer a
mi padre, siendo mi madre Inocencia me llamaban Picardía. Primero me
llevo a su lado un hombre para cuidar las ovejas, pero todo el día eran
quejas y guascazos. Luego me fui a Santa Fe buscando mejores fines, pero
también me fue mal. Ya pensaba en volverme, cuando salieron unas tías
que quisieron recogerme. Ellas se pasaban el día rezando, y luego me
obligaron a mi. Yo rezaba sin dificultad todo el día pero a la noche no
podía. Por culpa de una morena que me hacia tentar, rezaba pero me
equivocaba. Y un día me aburrí de esos enrriedos y me fui."-
Capitulo 22:
-"Anduve, siendo pobre, de lado a lado.
Pero cuando empecé a ganar plata, me tuve que volver. Cuando vine me
enrolaron en la Guardia Nacional. Comencé a trabajar en combinación con
el dueño de una fonda (especie de hotel-casino), jugando cartas y
peleando a la gente. Hacia trampas así los clientes se entusiasmaban o
se ponían nerviosos y jugaban más. Como hacia trampa con arte y no me
descubrían, lo hacia en todos los juegos."-
Capitulo 23:
-" Un día, un vendedor ambulante
napolitano se vino a jugar haciéndose el chiquito para sacarme ventaja,
pero perdió todo, y se puso a llorar mientras yo me llevaba toda su
mercadería. Seguí ganando, hasta que se presento un oficial de partida,
que era ñato (de nariz chata), que me exigió que pagara una multa porque
el juego estaba prohibido y que me iba a llevar al cuartel. Dos veces
nos encontramos y dos veces lo insulte. Todo se complico, cuando intente
conquistar a la mujer que le gustaba al ñato, y ahí se me declaro
enemigo."-
Capitulo 24:
-"Me escape de el en muchas
oportunidades, hasta que me agarro en las elecciones, y me quiso obligar
a votar por quien quería el Comité. Pero le dije que "Respeto al que me
respeta, pero el naipe y la boleta nadie me la ha de tocar". En ese
momento cayo la policía y fui a parar al cepo por no querer pelear."-
Capitulo 25:
A los pocos días, hicieron citar la
gente para reunir un contingente y mandar a la frontera. La mayoría eran
los que no habían votado por el que la Partida quería. Llego el
Comandante y comenzó a explicarles uno por uno porque los mandarían a la
frontera. Luego empezaron a acumularse mas personas, y aunque sus
familias lloraran y pidieran compasión, era inútil.
Capitulo 26:
-"Luego llego mi turno y estaba
asustado. El comandante me decía que era un jugador, un vago un
picaflor, y que había de ser un bandido como mi padre, a pesar de que no
lo conocía. Me empeñe en averiguarlo, y me entere que era el guapo
sargento Cruz. Yo conocía bien su historia y jure tener enmienda. Todo
conseguí olvidar, pero el nombre de Picardía no me lo pude quitar."-
Capitulo 27:
-"Serví en la frontera en un cuerpo de
milicia, por culpa de un ñato. Pero allí trabajaba y se hacia
sacrificio, y no pagaban nada ni daban ropa. El comisario cuando venia
con la paga, por "mala suerte" esta era del contingente anterior. Cuando
se cansaban de alguno de nosotros, lo largaban sin ropa ni nada para que
vuelva a su partido, sin darle ningún papel que acredite su servicio."-
Capitulo 28:
-"En la frontera lo pasaba como todos,
pero cuando me eligieron asistente mejor, en cierto modo, supe hacerme
lugar al lado del Ayudante. Este se la pasaba siempre leyendo porque
quería recibirse de fraile, era delicado, pero jamás lo vi disgustado.
La gente lo aborrecía y lo llamaba "La Bruja", aunque lo único que hacia
era recibir las raciones de víveres y de vicios. Pero los milicos decían
que yo y la bruja los estábamos traicionando a todos con sus raciones.
Esto no era cierto, por que nosotros los traíamos, pero lo recibía el
comandante, que sacaba cuanto quería. Luego pasaba al oficial de semana,
al sargento, al cabo y por ultimo recién al soldado, y cuando llegan a
este ya casi no quedaba ración. El vestuario era otro infierno; si lo
daban, llegaba en invierno el de verano, y en verano el de invierno. Por
estas razones parece que el gaucho tiene algún pecado que pagar."-
Capitulo 29:
Esto canto Picardía y después guardo
silencio. Mientras todos celebraban ese casual encuentro, llego también
un moreno. Este presumía de cantor y se creía bueno, se sentó y le pego
un rasguido a la guitarra desafiando a Martín Fierro. Este, que siempre
se halla dispuesto, tomo la guitarra y los dos comenzaron a cantar.
Capitulo 30:
Fierro explica que el hombre debe
mostrarse cuando llega la ocasión, hace mal en que se niegue o en que se
lo rueguen; y dice que hará gemir las cuerdas hasta que las velas no
ardan. Cuenta que era costumbre de él cantar las noches enteras. El
moreno le dice que el es un pobre guitarrero y da gracias a Dios por
poder cantar con alguien que lo experimenta a el. El negro cuenta que
tenia nueve hermanos, que ha vivido libre sin depender de nadie, y que
sabe mucho. Explica que si tiene alguna falta al cantar que se la
perdonen y que se debe escuchar al cantor, aunque sea negro, por que
aprenden todos. Fierro le replica que si el sabia tanto, que le diga
cual es el canto del cielo. El moreno le dice que Dios había creado a
los hombres negros y blancos, pero que no hizo dos clases distintas,
pues los negros pintaban al diablo blanco, y los blancos lo pintaban de
negro. Continúa y explica que los cielos lloran y cantan hasta el mayor
silencio. Fierro, por su parte, dice que los negros y los blancos tienen
los mismos dolores, y que le relate el canto de la tierra. El moreno, a
pesar de sus pocos conocimientos, lo explico bien, y entonces Fierro le
pide el canto del mar, el de la noche, de donde nace el amor, y que
explique que entiende por ley. Como relata todas bien, Fierro le permite
al moreno que le pregunte algo. El moreno, entonces le pregunta "¿Para
que fin el Eterno ha creado la cantidad?" Fierro le dice que Dios creo
solo la unidad, y que el hombre aprendió a contar. Al ver que le
contesto correctamente, el moreno le pregunta para que formó Dios la
medida. Fierro le contesta que la medida la invento el hombre para el
bien suyo, pues Dios no tenia que medir sino la vida del hombre. Luego
el moreno le pide que le diga que significa el tiempo y el peso. Fierro
se lo relata bien, y le dice que si quería aprender mas cosas que se lo
preguntara. El moreno le dice que ninguno debe abusar de la ignorancia
de nadie, que es seguro que pierda un cantor de media talla contra otro
de talla entera, que esta deprimido y triste y que solo cantaría para
buscar consuelo. Cuenta que de los diez hermanos solo quedan nueve, pues
el primero murió a manos de un pendenciero, que jamás encontró. Dice
finalmente que si en otra ocasión payan, cantaran sobre las muertes
injustas que algunos hombres cometen. Fierro le responde que por fin se
había callado, que el conoció a los morenos mas peleadores, y que el no
busca peleas y que las contiendas no le gustan, pero ni las sombras lo
asustan ni los bultos lo menean.
Capitulo 31:
Luego de las palabras, los presentes los
separaron y Fierro, sus hijos y Picardía montaron y se dirigieron a la
costa de un arroyo. Allí pasaron toda la noche, y al amanecer meditaron,
y por su estado de pobreza decidieron separarse. Antes de hacer esto,
Fierro les aconsejo.
Capitulo 32:
Fierro los empieza a aconsejar y le dice
que estos concejos, que le ha costado adquirirlos, se los da porque
desea dirigirlos, pero que su ciencia no alcanza para darles la
prudencia que precisan para seguirlos.
Capitulo 33:
Luego se separaron todos, una para cada
punto cardinal, pero hicieron una promesa: convinieron entre todos
cambiarse el nombre. El relator explica que ha cumplido con su deber,
pero todavía le quedan rollos por si se ofrece a dar lazo, que le
permitan descansar porque en este punto (33 cantos) se planta; dice que
recordemos estas palabras "En mi obra he de continuar hasta dárselas
concluidas, si el ingenio o si la vida no me llegan a faltar", y que si
algún día faltasen, los gauchos sentirán tristeza en el corazón y lo
tendrán en su memoria para siempre. "Que nadie se ofenda si canto de
este modo no es para mal de ninguno si no para bien de todos".